El museo arqueológico de Manilva, ubicada en la fortaleza del Castillo de la Duquesa continúa recibiendo la visita tanto de vecinos como de foráneos, que encuentran en dicho enclave una manera de conocer la historia del municipio y saber de dónde venimos y quiénes fueron nuestros antepasados.

Esta alternativa cultural al turismo de sol y playa es un recorrido donde se pueden comprobar distintas muestras de objetos romanos, fechados entre el siglo primero y quinto después de cristo.

Vasijas, platos o lucernas, con ese color rojizo característico que se lograba mediante un baño en arcilla depurada invitan a a realizar un viaje en el tiempo y conocer cómo vivían los primeros romanos que se asentaron en este territorio.

El museo arqueológico de Manilva ofrece a quien lo visita una exposición monográfica sobre el material arqueológico recuperado en las distintas campañas de investigación llevadas a cabo en el yacimiento romano del Entorno del Castillo de la Duquesa.

La muestra, localizada en el monumento, permite apreciar la cultura material que acompañó a los habitantes de este importante enclave durante los cuatro siglos que pervivieron en este territorio, como consecuencia de la industria conservera que giraba en torno a la actividad pesquera de la zona.

Piezas de terracota, elementos destinados al cuidado personal o las artes de pesca, ánforas, útiles de bronce, completan una colección que además cuenta con varios expositores centrales en los que se recrea una tumba de inhumación, una canalización romana, o el pie de una mesa en mármol blanco rematado con una cabeza de león.

Piezas que dan muestras del importante patrimonio local, y que permiten conocer el pasado, para entender el presente y aprender de cara al futuro.

Cabe recordar que el museo abre sus puertas de lunes a viernes de ocho de la mañana a tres de la tarde y de cuatro a siete, excepto los lunes que cierra por la tarde. El horario de apertura los sábados y domingos es de once de la mañana a tres de la tarde.

3 COMENTARIOS

  1. no necesitamos un arqueólogo que no hace nada. fue un favor-una prebenda de Pedro T a su padre para tenerlo calladito. ahora le pagamos un dineral mensual por estar ocioso.

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