La cuestión podría ser mas grave, presuntamente la construcción de una urbanización parece estar en el mismo cauce de un rio que aunque no suele llevar agua, en ocasiones como las actuales de intensas lluvias, la corriente busca su camino y solo encuentra hormigón y más hormigón. En la actualidad, la única salida que le queda es la vivienda nº 3 de la calle Séneca pero ¿que pasará cuando sus propietarios pongan un muro que frenen estas aguas? ¿a donde irán a parar? ¿quien se va a responsabilizar de lo que pueda pasar?.
Esperemos que los técnicos correspondientes y los responsables políticos sepan dar una solución efectiva de futuro para que esta catástrofe no se vuelva a producir.
Una presa de hormigón en el centro del pueblo.
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