La Guardia Civil mantiene abierta una investigación para conocer las causas de la muerte y la identidad del cuerpo. Lo encontraron unos operarios que limpiaban una casa que había estado alquilada.

Extraño caso el que se ha registrado en el municipio malagueño de Manilva. La Guardia Civil investiga las causas de la muerte de una persona cuyo cadáver fue encontrado el viernes dentro de un ataúd casero, amortajado y bajo una capa de tierra. Una imagen muy literaria y cinematográfica del ‘Drácula de Bram Stroker’, que mostraba cómo el vampiro necesitaba estar en contacto con tierra de Transilvania para poder mantenerse con vida.

El hallazgo se produjo en un inmueble de alquiler de la urbanización Vistalmar Duquesa Norte, ubicada en la zona de Sabinillas. Lo hicieron los miembros de una cuadrilla de limpieza que había sido contratada para retirar los objetos que habían dejado y sanear las distintas estancias.

Fuentes cercanas al caso consultadas por El Confidencial explicaron que los operarios realizaban su trabajo cuando descubrieron una gran caja de madera que parecía un ataúd casero. Debido a su peso y dimensiones, no pudieron sacarlo por la puerta para tirarlo, así que decidieron abrirlo y vaciarlo. Su sorpresa fue mayúscula cuando vieron que estaba relleno de arena, y mucho mayor cuando retiraron parte de ella y descubrieron que había enterrado lo que parecía un cuerpo con síntomas de momificación.

Tras recibir la llamada de alerta, el Instituto Armado desplazó hasta el domicilio a sus efectivos, que comprobaron la veracidad de la comunicación inicial y pidieron la presencia de los especialistas del Equipo de Policía Judicial y del Laboratorio Criminalístico. Fuentes del citado cuerpo señalaron que en la actualidad hay abierta una investigación tras el hallazgo de una serie de restos humanos y que su desarrollo estaba pendiente de los resultados de la autopsia. Otras sondeadas por este periódico manifestaron que aún no se podía precisar si el cadáver pertenecía a un hombre o a una mujer, pero sí confirmaron que llevaba muerto “muchos meses”. Además, al estar envuelto y cubierto de tierra, presentaba un estado próximo a la momificación.

El cuerpo estaba muy bien envuelto en plástico y su muerte se produjo hace mucho tiempo.

Las pesquisas, como es lógico, se centran en el último inquilino de la vivienda, un individuo de origen extranjero, de nacionalidad alemana, según una de las fuentes consultadas.

También se indaga en las denuncias de desaparecidos, por si el fallecido pudiese ser alguno de ellos. El examen médico legal deberá determinar si el fallecimiento fue por causas naturales o accidentales o fue víctima de un crimen. Lo que resulta obvio es que una segunda persona fue la que se encargó de envolver en plástico el cuerpo, introducirlo en el interior del ataúd casero y taparlo con arena. Una tierra que los agentes tuvieron que retirar con cuidado para no dañar los restos y examinarla por si pudiese contener algún indicio que ayude a resolver este extraño caso.

La forma en que se encontraba el cadáver irremediablemente recuerda al pasaje del ‘Drácula de Bram Stroker’ en el que el protagonista viaja a Londres llevando en el barco medio centenar de ataúdes llenos de tierra de Transilvania para no perecer y recuperar fuerzas gracias a su contacto. No obstante, todo apunta a que en este caso su uso no tenía ninguna función esotérica, sino que se pudo emplear para tapar el olor de la descomposición.

El Confidencial se puso en contacto con la Guardia Civil para recopilar su versión sobre los distintos aspectos surgidos en torno a esta investigación y únicamente apuntaron que las indagaciones continúan abiertas. El cuerpo fue trasladado a la sede del Instituto de Medicina Legal (IML) para que se le practiquen las pruebas necesarias para saber qué causó su muerte. Mientras tanto, los vecinos del complejo residencial en el que se hizo el hallazgo siguen expectantes desde que la noche del viernes vieron el despliegue de agentes y el furgón funerario. Los agentes estuvieron trabajando en la casa hasta bien entrada la noche del viernes.

Imprenta en Manilva
Fuente:Pablo D. Almoguera. El Confidencial
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