Piedras, plásticos, espinas de dos centímetros, frutas podridas son algunos de las sorpresas que los alumnos de varios colegios de Estepona y Manilva han encontrado en el menú del comedor escolar que les sirve el Catering Perea Rojas. Los padres de los CEIP Ramón García de Estepona y Pablo Picasso de Manilva han denunciado los hechos ante la Junta de Andalucía y reclaman la sustitución de la empresa.

La lucha de los padres del Ramón García comenzó el curso pasado cuando un puchero tuvo que ser retirado al estar cortado. Los alumnos se quejaban. Estefanía Vaca, portavoz de los padres, explica que al principio no les dieron mucha importancia a las quejas de sus hijos.

Casi todos los niños de comedor suelen decir que está mala la comida. Pero los míos son de buen comer y se lo comen todo y me repetían que era incomible.

Ante la coincidencia de las quejas a comienzo de este curso, los padres denunciaron los hechos y recogieron 250 firmas. Mantuvieron una reunión con la empresa y estuvieron un mes realizando catas.

44 padres en total comieron a diario en el centro durante un mes y comprobaron por ellos mismos que lo que decían sus hijos era verdad. «Ellos creían que íbamos a ir un par de días, pero estuvimos todo el mes», señala Vaca, que elaboró un informe con fotografías y valoraciones «aumentando más aún nuestra preocupación y comprobando que para esta empresa la prioridad no es la comida sino aumentar su beneficio económico«. Dicho informe fue remitido a la Junta que les anunció que se tomarían las medidas y sanciones pertinentes.

El periódico Diario Sur ha tratado de recoger la respuesta de Catering Perea Rojas sin resultado. Desde la delegación Provincial de Educación de la Junta de Andalucía señalan que los servicios centrales de la Agencia Pública Andaluza de Educación, «tienen conocimiento de estas quejas y se están estudiando para iniciar el correspondiente expediente penalizador».

Estefanía ha tenido que solicitar reducción de jornada en su trabajo porque ha quitado a sus dos hijos del comedor y tiene que prepararles el almuerzo. Asegura que el número de alumnos del comedor ha caído drásticamente. La dirección del centro apoya a los padres.

Marta Vázquez, miembro del ampa y del consejo escolar del CEIP Pablo Picasso de Manilva, no tiene más remedio que mantener a sus hijos en el comedor «aunque comen en casa de nuevo cuando llegan porque están muertos de hambre». En este centro se repiten las mismas quejas: objetos extraños en la comida, lentejas arenosas, pan duro tras congelar y descongelar, espinas de varios centímetros. «¿Qué están esperando que pase algo? ¿A que muera un niño?«, alerta Vázquez que no entiende cómo es posible que el catering haya conseguido la concesión por dos años más tras el volumen de quejas acumulado.

En el CEIP Maicandil de Manilva también conocen esta situación. Hace dos años los padres se movilizaron contra e catering. «Mejoró algo y cuando los padres dejamos de protestar las cosas han vuelto de nuevo a ser iguales o incluso perores», señala Carmen del Ampa que no se explica cómo es posible que Perea Rojas continúe en el servicio.

En el CEIP Xarblanca de Marbella han tenido más suerte. Las quejas de los padres parece que en este caso sí han dado resultado y la empresa dejará de prestar servicio a principios de año.

 

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